
Dormir con lluvia es una sensación increíble. No hay nada comparable. El sonido del agua al caer contra el suelo, las gotas golpeando en la ventana, creando finos hilos acuosos que hacen inevitable su seguimiento hasta la desembocadura...
El imaginar el exterior, desde la cama, calentita, con el edredón encima y tapada hasta la barbilla, es una experiencia única. La litera se antoja más apetecible y la temperatura parece ajustarse hasta estabilizarse finalmente en la adecuada. Además, todo mejora si hay tormenta. La conjugación de estos elementos culmina componiendo la banda sonora ideal para abandonarnos a los brazos de Morfeo. Los rayos iluminándolo todo, el viento azotando los árboles…
Es imposible no imaginarse ante tal escena y esbozar una sonrisa inconsciente.
Me gusta la lluvia.
Y las gotas caen…
Foto: Google

